Esta entrada pretende ser un sentido homenaje al que fue
nuestro Regimiento y una manifestación clara de orgullo por haber adquirido
nuestra condición de “soldados españoles” sirviendo en sus filas.
Un frío 2 de enero de 1991 me incorporé
al Regimiento, siendo destinado al 2ºELAC. No conocí a mi Capitán, D. Juan Carlos Medina por encontrarse haciendo el curso de Jefes. El
Escuadrón contaba con dos Tenientes, el más antiguo, D. José Castaño que
hacía las funciones de Capitán (Tenientán) y D. Francisco A. Marín. Este
hecho me permitió estar al frente de una Sección, instruyendo además al NIR
(Nucleo de Instrucción de Reclutas) correspondiente al primer Reemplazo del 91.
Las fotos que figuran a continuación corresponden a la Jura
de Bandera de aquellos nobles y jóvenes Dragones del Villaviciosa.
El Ilmo. Sr. Coronel D. Antonio Unzurrunzaga Marzal pasando revista a la formación.
Como ya comentó anteriormente Dª Cristina Fernández de Valderrama (Presidenta del Club de los Poetas Muertos, realmente Chevi es "el hombre de paja"), el entonces Capitán del NIR, D. Luis Merino, Tte. Castaño, el Voluntario Especial Soldado Gracia (nuestro Guión), Alférez López, destinado en el Escuadrón de Carros y vuestro G-4 (un servidor).
Recibiendo al Estandarte.
En formación, antes de iniciar la Jura.
Dirigiéndome al Estandarte con el primer soldado de la Sección.
Ya situado ante el Estandarte, siendo testigo del Juramento de aquellos jóvenes Caballeros.
Volviedo a pasar bajo el Estandarte. Esta vez de a tres.
Homenaje a los que dieron su vida por España!
Preparados para cerrar el Acto con el desfile final.
Siempre seremos caballeros.
Siglos de caballería cuentan una historia
de soldados de sangre pura, leales y honrados,
galopando hasta alcanzar la victoria.
Unidas lanzas, sables, jinetes y caballos.
Caballos del pasado de carne.
Caballos del presente acero.
Entremezclando su sangre.
Su paso tronando en el suelo.
Sensaciones y olores de estiércol, cuero y acero.
De sangre, sentimientos y pensamientos intensos.
Carburante, pólvora y grasa. Crisol del guerrero.
Temerario, centauro audaz y veloz como el viento.
Ningún lugar es inaccesible, ningún acto imposible
para el caballero rápido de pensamiento.
En instantes decidiendo y haciendo el futuro posible,
con un golpe de sable y su fiel compañero.
Somos diferentes. Confiados caballeros,
Hermanados en nuestros sables y cueros.
Sin vernos sentimos siempre cerca al compañero,
pues somos un único y eterno guerrero.
Por todo esto siempre seremos caballeros.
Autor: Miguel López Blancart
Rubén Blanco Losada
Alférez del 14



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